Maíz demorado y riesgo sanitario en los trigos
La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que casi la mitad del maíz tardío de la región núcleo continúa sin cosechar debido a las persistentes condiciones de humedad.
Mientras que el trigo muestra un inusual adelantamiento fenológico y un escenario favorable para el desarrollo de enfermedades.
Las condiciones climáticas registradas durante julio en la región núcleo dejaron un escenario complejo para los principales cultivos. Según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el predominio de un ambiente cálido, húmedo y con escasa radiación frenó el avance de la cosecha de maíz tardío y generó preocupación por el comportamiento del trigo.
El consultor de GEA, José Luis Aiello Elorriaga, explicó que "el flujo polar, instalado en la Patagonia, no ha logrado avanzar con suficiente consistencia como para vencer la circulación cálida y húmeda del noreste, que se ha mantenido predominante", dando lugar a un invierno muy diferente al habitual.
El maíz tardío, la principal preocupación
Aunque el estado del trigo concentra buena parte de la atención, los técnicos coinciden en que el problema más urgente es el maíz tardío. La cosecha permanece prácticamente paralizada desde hace semanas y todavía resta levantar el 47% del área, unas 150.000 hectáreas.
Desde distintas localidades de la región advierten que el exceso de humedad ya comienza a generar daños. En Alvear, por ejemplo, señalaron que ya se observan lotes de sorgo brotados y existe una fuerte preocupación por el estado de los maíces que aún permanecen en el campo.
Un trigo adelantado y bajo vigilancia
El informe también destaca un llamativo adelantamiento fenológico del trigo. En varias zonas los cultivos ya muestran el inicio del encañado, una etapa que normalmente comienza después de mediados de agosto.
En localidades como Corral de Bustos y María Susana los técnicos observaron un desarrollo superior al esperado para esta época del año, favorecido por la elevada disponibilidad de humedad y las temperaturas más altas que las habituales.
Si bien el cultivo presenta un buen aspecto general, el comportamiento genera incertidumbre sobre su evolución durante las próximas semanas.
Crece el riesgo de enfermedades
Las condiciones ambientales también incrementan el riesgo sanitario. La elevada humedad, las temperaturas moderadas y la escasa presencia de heladas conforman un escenario altamente favorable para la aparición y propagación de enfermedades.
En algunas zonas ya comenzaron a detectarse manchas asociadas a tizón bacteriano, mientras que los especialistas advierten sobre el potencial desarrollo de enfermedades fúngicas como fusariosis si persisten las actuales condiciones.
Los técnicos coinciden en que el cultivo necesita un período de entre 15 y 20 días con mayor radiación solar y bajas temperaturas para reducir la presión sanitaria.
Menos radiación, pero buen crecimiento
Pese a la importante reducción de la radiación solar —entre un 20% y un 40% menos que durante el mismo período de 2025—, los relevamientos muestran que el trigo mantiene un crecimiento favorable.
En distintas localidades de la región los cultivos presentan buen macollaje, adecuada densidad y un desarrollo vegetativo incluso superior al observado el año pasado. Las temperaturas más elevadas favorecieron la absorción de nitrógeno y la acumulación de biomasa, compensando parcialmente la menor disponibilidad de luz.
¿Qué dicen los indicadores?
El análisis del cociente fototermal —un índice que relaciona radiación y temperatura para evaluar el ambiente de crecimiento del trigo— mostró que entre el 1 de junio y el 26 de julio las condiciones fueron un 21% menos favorables que en igual período de 2025.
Este indicador sugiere que podría verse afectado el potencial de macollaje y, en consecuencia, el número de espigas por metro cuadrado. Sin embargo, los especialistas aclaran que el potencial de rendimiento aún no está definido.
Si durante el período crítico predominan jornadas con mayor radiación y temperaturas moderadas, el cultivo todavía tendrá posibilidades de compensar este comienzo menos favorable mediante una mayor cantidad de granos por espiga.






