"Hoy la industria del biodiesel está atravesando una crisis", sostuvo Federico Martelli, Director Ejecutivo de la Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (CEPREB), tras explicar que esta situación se presenta por dos aspectos: Una parte de la industria se encuentra dedicada al mercado interno y está produciendo a media máquina, ya que el gobierno mantiene los precios atrasados y las pymes no pueden cubrir los costos de producción. El otro problema lo presenta el biodiesel que es destinado al mercado externo, producido por las grandes compañías aceiteras; la Unión Europea y Estados Unidos (principales destinos) hace ya un tiempo decidieron poner barreras arancelarias y paraarancelarias para restringir el ingreso del biodiesel argentino. Obviamente "prioriza su propia producción de biocombustibles, ralentizando mucho el crecimiento de nuestros biocombustibles", dijo.
Martelli comentó que en este momento se encuentran trabajando con el gobierno nacional por un lado y por otro lado, con las provincias productoras de biocombustibles, "en pensar una nueva ley que permita incrementar el corte, es decir subir el porcentaje de mezcla de biodiesel con el diésel de origen de hidrocarburos. De esa manera, se impulsará la producción en Argentina".
En Entre Ríos hay tres plantas de biocombustibles: Nogoyá, María Luisa y Villaguay, ésta última "está paralizada" indicó el referente de la Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles. "Hay una planta mediana que está en Nogoyá que tiene posibilidades de producir 50.000 toneladas por año, hoy no llega a ese número, osea que podria crecer la producción. Y la otra planta en María Luisa, que es pequeña pero que también podría elevar su nivel de producción. Hay mucha capacidad instalada en Argentina sin utilización. El crecimiento tanto en Entre Ríos como en el resto del país podría darse en esa capacidad ya instalada".
Las plantas de la provincia tienen un costo diferencial en relación a las del Gran Rosario, que "es el flete de traslado del aceite de soja desde las grandes aceiteras a la propia planta. Ese costo diferencial va entre los 10 a los 40 dólares por tonelada, en algunos casos un poco más. Esto hace que tengan un costo un poco más alto que aquellas radicadas en el puerto".
Según Martelli, "el mundo avanza en una agresiva agenda de descarbonización, los efectos del cambio climático y hay un compromiso global para reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Los biocombustibles contribuyen decididamente en ese objetivo".
Fuente: Momento de Campo