Drones, año Niño y cultivos sensibles de Entre Ríos
La Cátedra de Terapéutica Vegetal de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER advierte sobre el uso del 2,4-D éster etilhexílico (EHE) cerca de viñedos, cítricos, pecán, arándanos, hortalizas y otros cultivos sensibles.
La Cátedra de Terapéutica Vegetal de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER advierte sobre el uso del 2,4-D éster etilhexílico (EHE) cerca de viñedos, cítricos, pecán, arándanos, hortalizas y otros cultivos sensibles, en una campaña que se anticipa con más aplicaciones con drones. Recomienda tratar esos cultivos como áreas sensibles, recuerda que ningún 2,4-D puede aplicarse con drone, explica qué tiene que decir el marbete para que un producto sí pueda aplicarse así y propone recomendaciones técnicas para conservar esta herramienta.
Lo que pasó en Córdoba y lo que está en juego en Entre Ríos
Córdoba prohibió aplicar 2,4-D éster etilhexílico entre el 1 de agosto y el 31 de marzo en todo su territorio (Resolución 275/2026), después de años de daños en vid y hortalizas. Entre Ríos tiene 41 viñedos inscriptos en el Instituto Nacional de Vitivinicultura, con casi 60 hectáreas. Son chicos, están dispersos y rodeados de agricultura. La vid es uno de los cultivos más sensibles al 2,4-D: el 1 % de la dosis de campo alcanza para dañarla, y desde el 0,33 % ya aparece daño visible. El daño, además, se arrastra a la campaña siguiente.
No solo la vid: otros cultivos sensibles en Entre Ríos
La vid es el caso extremo mejor documentado, pero no es el único cultivo sensible al 2,4-D que se produce en la provincia. Entre Ríos tiene unas 36.000 hectáreas de cítricos, la segunda superficie citrícola del país, con cerca de 1.900 productores, y unas 4.000 hectáreas de nuez pecán, cerca de la mitad de la superficie nacional y con muchas plantaciones jóvenes. Produce además arándanos, hortalizas de fruto y de hoja (tomate, pimiento, sandía, batata, lechuga), girasol (unas 26.000 hectáreas), soja convencional dentro de más de un millón de hectáreas de soja, pasturas con alfalfa y tréboles, y viveros, incluidos los citrícolas. Todos tienen daño documentado por deriva o volatilización de herbicidas hormonales.
La sensibilidad no es pareja. El algodón, el ejemplo clásico, con una superficie chica y discontinua en la provincia, perdió rendimiento con 1/200 de la dosis en una sola exposición. La vid, la batata, el tomate, el pimiento y la sandía muestran síntomas con fracciones de 1/300 a 1/800 de la dosis de uso. El girasol pierde entre el 25 y el 80 % del rendimiento según el estadio, con el máximo en botón floral. La alfalfa y los tréboles se ralean: por eso en pasturas con leguminosas se usa 2,4-DB y no 2,4-D. En cítricos y pecán el daño en plantas adultas es moderado, pero es alto en plantines, viveros y plantaciones jóvenes, y en pecán una sola deriva detuvo el desarrollo del fruto. En viveros y ornamentales, con 1/200 de la dosis aparecen síntomas que vuelven la planta invendible. El arroz, en cambio, es una gramínea tolerante: no recibe el daño, pero puede ser origen de deriva hacia los vecinos cuando se aplican hormonales.
Por qué el EHE es el más usado y cuál es su punto débil
El EHE es la formulación de 2,4-D más usada en barbechos. Controla mejor la rama negra y el yuyo colorado (Amaranthus) desarrollados, se absorbe más rápido, resiste la lluvia a la hora de aplicado, prácticamente no presenta antagonismos en el tanque y rinde con frío. Es un éster de 8 carbonos, más pesado y unas 13 veces menos volátil que el éster butílico, de 4 carbonos, que está prohibido en el país desde 2021. Por eso sigue registrado.
Su punto débil es la volatilidad. Con calor pasa a vapor sobre la hoja y el suelo después de aplicado. En ensayos de campo se volatilizó el 5,5 % de lo aplicado como EHE, contra el 1,3 % de la sal amina y el 0,1 % de la sal colina. Para la formulación ácido en microemulsión (ME) no hay ensayos de campo independientes publicados.
Año Niño: menos piso, más vuelo
El Servicio Meteorológico Nacional prevé lluvias superiores a lo normal en el Litoral para esta primavera. Con lotes sin piso para la pulverizadora, van a crecer las aplicaciones con drones. El drone no es el problema: bien usado, con gota gruesa a muy gruesa, vuelo bajo y productos autorizados, es una herramienta valiosa. El riesgo aparece cuando se aplica con mucha gota fina y viento, porque trabaja con poco volumen y esa gota deriva lejos.
Según ensayos de deriva publicados, hechos con trazadores, un drone que aplicó con gota fina (DVM aproximado de 106 a 235 µm) y vientos de hasta 22 km/h depositó por deriva, a 5 metros del borde del lote, el 16 % de la dosis por hectárea en promedio y hasta el 36 % en el peor caso; a 30 metros el valor estimado es del 0,1 al 0,4 %. Esos valores se midieron sobre colectores a nivel del suelo, como fija la norma ISO 22866. Una planta en pie, como una vid en espaldera, intercepta además las gotas que viajan en suspensión, y en ensayos de campo las superficies verticales recogieron varias veces más deriva que las horizontales: la vid puede recibir igual o más de lo que marca el colector. En el caso del EHE se suma el vapor que se forma después de aplicado, con cualquier equipo, y que no respeta ninguna distancia.
La Ley 11.178 no nombra a estos cultivos: conviene tratarlos como áreas sensibles
La ley fija distancias alrededor de las áreas sensibles con asentamiento de personas (viviendas habitadas, establecimientos educativos, salas sanitarias, puestos policiales) y de las áreas sensibles sin asentamiento (cursos de agua naturales permanentes, áreas naturales protegidas, granjas avícolas y apiarios registrados). Para un drone de hasta 60 litros, la Zona de Exclusión es de 10 metros frente a las primeras y de 5 metros frente a las segundas. Donde termina la exclusión empieza la Zona de Amortiguamiento, de 30 metros más, donde solo se permiten productos banda azul o verde. Frente a escuelas rurales las distancias son mayores: 15 metros de exclusión y 45 de amortiguamiento.
Ni el viñedo ni las quintas de cítricos o pecán, los arándanos, las huertas o los viveros figuran en esas categorías, pero eso no habilita a aplicar sin resguardo. La sensibilidad de estos cultivos, la tecnología de aplicación y los productos en juego lo justifican: la Cátedra recomienda tratarlos como áreas sensibles sin asentamiento de personas, en el marco de las buenas prácticas agrícolas que promueve la propia ley. Con drone, eso significa 5 metros de exclusión y 30 metros más de amortiguamiento, donde solo van productos banda azul o verde. Si el viñedo o la quinta tienen algún tipo de alojamiento de personas, como hospedaje u hotel, deben tratarse como área sensible con asentamiento de personas: con drone, 10 metros de exclusión y 30 de amortiguamiento.
Hay, además, 2,4-D EHE registrados en banda azul, que la ley admite en la Zona de Amortiguamiento. La banda mide toxicidad aguda para las personas, no deriva ni volatilidad. Por eso, cerca de cultivos sensibles, el EHE no va aunque sea banda azul.
Con drone, primero el marbete
Antes de cualquier distancia, con drone hay una condición previa: el producto tiene que estar autorizado para ese método. No existe una leyenda única del tipo "apto drone". Lo que cuenta es que el marbete aprobado por el SENASA mencione en forma expresa la aplicación con drones o vehículos aéreos no tripulados (VANT), en el apartado "Equipos, volúmenes y técnicas de aplicación" (Resolución SENASA 373/2026, Anexo I, punto 24.2). Para que un producto pueda aplicarse con drone, su marbete tiene que:
▪ nombrar en forma expresa el drone o VANT como técnica de aplicación;
▪ decir cómo aplicar el producto con ese equipo: tamaño de gota, volumen por hectárea, altura y velocidad de vuelo, viento y delta T admitidos, y franja de resguardo;
▪ indicar los cultivos, porque la autorización vale solo para los que figuran en el marbete.
Si el marbete no lo dice, el producto no se aplica con drone. Hay una sola vía adicional: que el SENASA lo incluya en un listado de productos autorizados para VANT, a pedido de la autoridad provincial (Resolución SENASA 869/2026, vigente desde el 25 de septiembre de 2026). En ese caso, el producto se aplica solo en las provincias, los cultivos y las condiciones de ese listado, y las advertencias del marbete contrarias a ese método se siguen respetando. Todo marbete lo recuerda: "es ilegal utilizar este producto de una manera diferente a lo indicado en la etiqueta".
En el caso del 2,4-D, ningún marbete autoriza la aplicación con drone, en ninguna de sus formulaciones. Por eso, con drone no se aplica ningún 2,4-D: ni el EHE, ni las sales amina o colina, ni el ácido en microemulsión.
Antes de volar conviene leer el marbete del envase, compararlo con el registrado en la consulta pública de productos fitosanitarios del SENASA y revisar los listados de productos autorizados para VANT que publica el Registro Nacional de Terapéutica Vegetal. En Entre Ríos rigen además la Ley 11.178 y su reglamentación: el drone tiene que estar habilitado en el registro provincial de aplicadores con vehículos aéreos no tripulados, cumplir los requisitos de la ANAC para trabajo aéreo agrícola y respetar las zonas de exclusión y amortiguamiento.
La consulta pública de productos del SENASA está en aps2.senasa.gov.ar/vademecum/app/publico
Recomendaciones técnicas
▪ Tratar el viñedo, las quintas de cítricos y pecán, los arándanos, las huertas y los viveros como áreas sensibles sin asentamiento de personas: con drone, 5 metros de exclusión y 30 de amortiguamiento. Si tienen alojamiento de personas u hotel, como área sensible con asentamiento: 10 metros de exclusión y 30 de amortiguamiento.
▪ Con máximas de más de 24 °C o cerca de cultivos sensibles (vid, cítricos, pecán, arándanos, hortalizas, girasol, pasturas con leguminosas, viveros): sal colina, sal amina o ME, en aplicación terrestre.
▪ Con drone, solo productos que el marbete o un listado del SENASA autoricen para VANT y para ese cultivo. Ningún 2,4-D. Con productos autorizados, gota gruesa a muy gruesa (DVM aproximado de 341 a 502 µm) y vuelo bajo.
▪ Viento de 3 a 15 km/h en sentido contrario a los cultivos sensibles y delta T de 2 a 5.
▪ Nunca aplicar con inversión térmica: calma, cielo despejado, al amanecer o al atardecer.
▪ Sin sulfato de amonio ni UAN en el tanque con 2,4-D.
▪ Receta agronómica, registro de cada aplicación y aviso previo a los vecinos con viñedos, quintas, huertas o viveros.
Cuidar el EHE es la forma de no perderlo. Lo que pasó en Córdoba puede evitarse en Entre Ríos si la herramienta se usa con criterio técnico.
Fuente: Catedra de Terapeutica Vegetal - Facultad de Ciencias Agropecuarias. Universidad Nacional de Entre Rios






