El precio de la leche pierde terreno ante los costos
En septiembre, los gastos productivos subieron por encima de la inflación y las cotizaciones quedaron rezagadas. El desajuste interrumpió varios meses de estabilidad y agravó la situación de los establecimientos menos eficientes.
Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), el precio de la materia prima aumentó en septiembre por debajo de la inflación, mientras los costos crecieron por encima. Esa combinación deterioró la relación entre ambas variables, luego de varios meses de estabilidad, y profundizó las dificultades de las unidades con menores niveles de productividad y eficiencia.
El cambio interrumpió el comportamiento observado entre abril y agosto, cuando las cotizaciones acompañaron aproximadamente la evolución del índice inflacionario y los gastos avanzaron a menor ritmo. Sin embargo, aun con esa estabilidad, los tambos tenían márgenes muy ajustados y los menos eficientes ya trabajaban a pérdida.
La pérdida de poder adquisitivo del ingreso tambero se arrastra desde la segunda mitad de 2024. Durante ese período, los valores de la leche se actualizaron por debajo de la inflación, aunque la desaceleración de los costos moderó el deterioro. En septiembre, ese comportamiento cambió y ambas variables comenzaron a moverse en una dirección desfavorable para el productor.
En números, la relación entre el índice de precios y el de costos cayó un 0,9% mensual en septiembre, quedó un 1,3% por debajo de un año atrás y acumuló un retroceso del 5,4% en lo que va de 2026. Ajustado por inflación, el indicador del valor de la leche bajó un 0,5% frente a agosto, mientras que el de los gastos productivos subió un 0,4%, confirmando el deterioro del último mes.
La producción gana escala y se concentra
Este escenario convive con una transformación estructural, en la cual el país registra 8.717 unidades productivas y 1.454.637 vacas en producción, unas 167 por establecimiento. Según SIGLeA-LUME, el tambo promedio alcanzó los 4.111 litros diarios, un 6,3% más interanual. Sin embargo, el 8,4% de las explotaciones, con más de 10.000 litros diarios, concentró el 37,5% de la oferta nacional.
En el otro extremo, unos 3.650 establecimientos de menos de 2.000 litros representaron el 41,8% del total y aportaron el 9,9% del volumen. Desde 2010, los establecimientos de más de 10.000 litros diarios multiplicaron por ocho su participación tanto en el total de tambos como en la producción nacional. Sin embargo, según OCLA, la mayor pérdida de unidades productivas suele concentrarse entre las que superan los 2.000 litros por día, pero no consiguen alcanzar una mayor escala.
La distribución territorial también muestra diferencias en la escala y la evolución de los establecimientos, ya que los tambos más grandes se concentran principalmente en Buenos Aires, seguida de cerca por Córdoba, mientras que en las demás provincias predominan las unidades de menos de 3.000 litros diarios. A su vez, Córdoba presenta la tendencia de crecimiento más marcada en la producción promedio por tambo, seguida por Santa Fe y Buenos Aires.
La sucesión familiar, la superficie disponible, el financiamiento, la tecnología y las deficiencias de infraestructura aparecen entre los obstáculos. En este escenario, los datos reflejan una actividad que aumenta su escala mientras enfrenta un equilibrio económico frágil, ya que la mayor producción convive con dificultades para sostener las cuentas y acceder a los recursos necesarios para desarrollarse.






