La lecherÃa volvió al margen positivo, pero no alcanzó
La rentabilidad promedio llegó a 0,31% en mayo, tras varios meses negativos. Sin embargo, el ingreso acumulado del tambo cayó 10,6% en pesos constantes frente a 2025.
La lechería primaria tomó aire en mayo, aunque todavía está lejos de una recomposición plena. De acuerdo con el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), el resultado económico promedio volvió a terreno positivo, mientras la facturación acumulada continuó afectada por una fuerte baja del precio real al productor.
El tambo promedio SIGLeA-LUME registró en mayo de 2026 una producción diaria de 3.162 litros. Con ese nivel, la facturación en moneda constante cayó 10,6% en los primeros cinco meses del año frente al mismo período de 2025.
La baja se explicó por una reducción del precio del 18,6%, que no llegó a ser compensada por la mejora productiva del 9,8%. En dólares, el retroceso acumulado también fue significativo, con una facturación 8,3% inferior a la de igual período del año pasado.
En la comparación mensual, la facturación en pesos constantes creció 9,9% frente a abril, mientras que medida por promedio diario avanzó 6,4%. En dólares, el aumento mensual fue de 11% y de 7,5% en el promedio diario.
Sin embargo, la comparación interanual siguió siendo negativa. Esto se debe a que en mayo, la facturación en pesos actualizados fue 13% menor que en el mismo mes de 2025, mientras que en dólares quedó 4,9% por debajo.
Los costos marcaron el límite del negocio
Según OCLA, el costo de producción promedio fue de $505,70 por litro en mayo, con una rentabilidad promedio de 0,31% para los modelos regionales considerados. De esta manera, entre febrero de 2024 y octubre de 2025 se habían observado tasas positivas de rentabilidad, con un promedio cercano al 3,5%. Pero entre noviembre de 2025 y abril de 2026 los resultados fueron negativos, hasta volver a un nivel apenas positivo en mayo.
La faena bovina alcanzó su mayor peso promedio en tres décadas
La recomposición estuvo vinculada a la baja de algunos insumos clave, a un precio al productor que igualó la tasa de inflación y a un tipo de cambio que evolucionó por debajo de ella. Aun así, el margen promedio quedó lejos del 5% exigido al capital, tomado como referencia para el precio de equilibrio de largo plazo.
La escala volvió a hacer diferencia
En este contexto, los tambos grandes mantuvieron una rentabilidad superior a la de los medianos y chicos. En los tambos chicos, con una producción diaria promedio de 1.771 litros en los modelos de INTA, la rentabilidad de mayo fue negativa en 1,27%.
Los establecimientos medianos, con 4.105 litros diarios, quedaron prácticamente en equilibrio, con una rentabilidad de 0,02%. Mientras que los tambos grandes, con 8.847 litros por día, alcanzaron una tasa positiva de 3,77%, aunque todavía por debajo del retorno de referencia al capital.
El deterioro de los últimos meses respondió a un ajuste del precio de la leche por debajo de la inflación y a costos que, aunque no superaron los índices inflacionarios, crecieron más que el valor percibido por el productor. En mayo, esa tendencia comenzó a revertirse, pero con una recuperación todavía frágil.
En este escenario, el dato positivo de rentabilidad funcionó como una señal de alivio para la producción primaria, aunque no como un cambio definitivo de tendencia. La mejora mensual abrió una ventana de recomposición, pero la caída acumulada de la facturación y la brecha entre escalas muestran que el margen tambero seguirá dependiendo de la evolución del precio, los insumos y la productividad.
Fuente: Agritotal






