Recomendaciones para el otoño-invierno
Para que nuestras colmenas puedan pasar el invierno sin mayores sobresaltos es fundamental tener en cuenta una serie de factores claves.
Es primordial dejarle buenas reservas de miel, entre 12 y 15 kilos. Sin embargo, en estos últimos años muchos apicultores cosechan toda la miel de las colmenas, de manera tal que en este caso debe darse a las mismas un sustituto que reemplace a la miel. Jarábe de azúcar o jarábe de maíz de alta fructosa (JMAF) son las opciones. Estos se suministrarán en cantidad suficiente y en el momento adecuado para que la abeja pueda transformarlo (jarábe de azúcar) y almacenarlo en los panales como reserva de invierno. De usarse jarábe de azúcar, deberá prepararse al 66 por ciento (2 partes de azúcar y 1 parte de agua) y en el caso del JMAF se usará puro (sin diluir).
Otro factor clave es que lleguen con un excelente estado sanitario, prestando principal cuidado en algún brote de Varroa que pueda darse.
La Temperatura
Las abejas son de “sangre fría”, necesitan mantener el calor dentro de un rango apropiado a las circunstancias. La colonia lo consigue mediante los siguientes mecanismos:
Apiñamiento: Cuando la temperatura disminuye sustancialmente, las abejas se agrupan formando una “piña” o “racimo” invernal con la reina ubicada en el centro. Es fundamental para mantener la temperatura y generar calor. En este racimo funcionan dos tipos de movimientos:
Por una parte las abejas (enganchadas de las patas) se acercan o separan entre sí contrayendo o expandiendo el racimo.
Por otra parte, hay un movimiento de rotación, las abejas de la periferia se mueven hacia el interior del racimo y las del interior a la periferia. Sin este mecanismo, las abejas del borde terminarían muriendo de frío. Además, aprovechan cuando están en la periferia para alimentarse.
En la estructura del racimo existe otro hecho que permite conservar el calor. Las abejas de la periferia (en un espesor de dos a siete centímetros) se encuentran más juntas y apretadas que las del centro formando una banda protectora.
Mientras en el centro del racimo la temperatura se mantiene a 14 grados, en la periferia las abejas pueden estar a 6 grados y mueren cuando la temperatura desciende por debajo de estos valores, pero el movimiento de rotación mencionado anteriormente les permite ir renovándose evitando el deceso por frío.
Batido de alas: Las alas son empleadas para generar calor o para ventilar, para lo cual provocan con ellas un movimiento circular logrando así sus propósitos. En el racimo este mecanismo se pone en marcha para generar calor cuando la temperatura del mismo desciende hasta los 14 grados y para refrescar cuando supera los 35.
Calafateo con propóleos: Cuando las aberturas que se dejan en la piquera o cuando hay demasiada separación de partes móviles, las abejas calafatean con propóleos rellenando el exceso de aberturas. Con esto regulan el intercambio gaseoso entre el espacio interior y el exterior.
También es importante mantener la humedad en un rango aceptable para el desarrollo normal de la colonia.
La Humedad
El exceso de humedad dentro de una colmena, particularmente en invierno, provoca un problema grave en la vida de la colonia al favorecer la aparición de enfermedades que provocan la mortandad de abejas, la fermentación de la miel y pérdidas de polen por ataque de hongos.
La humedad se genera en el interior de cada colmena por el consumo de miel que hacen las abejas. Por cada kilo de miel consumida se genera un litro de agua. Esta humedad, en época de actividad de las abejas, sale de la colmena mediante el mecanismo de ventilación que desarrollan, pero en invierno las abejas arracimadas no utilizan el batido de alas en la piquera para ventilar, de manera que la colmena en sí debe estar dispuesta para que se favorezca la ventilación sin la intervención de las abejas.
Si el ambiente externo es muy húmedo el intercambio gaseoso entre la colmena y el exterior favorece la acumulación de la humedad en el interior de ésta condensándose principalmente en la parte inferior de la entretapa, en las paredes laterales y en los panales más cercanos a éstas. Esto suele suceder en invierno y esta situación se agrava si el colmenar está ubicado y orientado erróneamente, también sucede cuando la población invernal de abejas no es numerosa.
Para evitar estos problemas de humedad se aconseja:
– Invernar con colmenas bien pobladas.
– Colmena con buena ventilación e inclinada un poco hacia la piquera.
– Aislada del suelo y en un sitio seco.
– Colmenar orientado al mediodía y que no esté situado en una hondonada.
¿Cómo evitar el pillaje?
A continuación se presentan un par de consejos para evitar el pillaje en esta época del año.
A) Mantener parejos los potenciales de las colmenas (población y reserva).
B) Alimentar suficientemente las colmenas antes del ingreso del invierno (que la colmena pese aproximadamente 30 kilos bruto).
C) Alimentar solamente a la tarde. Si es necesario, un poco antes de la entrada del sol y en una cantidad tal que las abejas puedan transportar al panal la totalidad del jarabe de azúcar suministrado. Nunca el alimento debe quedar en el alimentador hasta el día siguiente.
D) Usando un trozo de madera o papel diario doblado, se debe reducir la abertura de la piquera, a fin de reducir el espacio que deben defender las abejas y así aumentar la capacidad de defensa en caso de ataque de la colmena.
E) Cuando la temperatura ambiental disminuye por debajo de los 15 grados, se deberán suspender todas las actividades de revisión, incluyendo la alimentación.
F) Los panales sobrantes y sin abejas deberán ser sacadas y tratadas para su conservación, a fin de reducir el espacio que tengan que mantener caliente. Este hará que se conserve mejor el calor interno de la colmena y que se consuma menos alimento de reserva.
G) Al primer síntoma de pillaje suspender la revisión.
H) Cuando el ataque de las pilladoras es severo, cerrar la piquera de la colmena atacada y ahumar suficientemente su entorno para ahuyentar a las abejas atacantes.
Fuente: El Apicultor